Felicidades
- hace 5 días
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A esa mujer que me dio la vida y que, poco a poco, la vida misma va apagando con su ritmo lento e inevitable. Es difícil poner en palabras lo que se siente al verla cambiar, al notar cómo el tiempo va dejando huellas en su cuerpo y en su energía. Pero en medio de todo eso, hay algo que permanece intacto: el amor.
Pienso en ella y en todo lo que ha sido. En sus manos, que tantas veces me cuidaron sin descanso. En su voz, que ha sido refugio y también enseñanza.
En sus silencios, en sus esfuerzos, en sus días buenos y en los difíciles.
Hoy la miro —o la recuerdo— con una ternura distinta. Ya no desde la exigencia sino desde la comprensión. Desde el reconocimiento de todo lo que dio, incluso cuando no tenía fuerzas, incluso cuando nadie lo veía.
Y me nace decirle, en silencio o en voz baja: gracias.
Gracias por tu vida.
Gracias por tu entrega.
Gracias por lo que hiciste y también por lo que no pudiste hacer.
Porque de todo eso, estoy hecha.
Duele aceptar que el tiempo no se detiene. Pero junto a ese dolor, también aparece algo más profundo: la oportunidad de estar presente, de acompañarla, de mirarla con amor mientras aún está aquí.
Y hoy quiero quedarme con eso. Con el amor que no se pierde, aunque el cuerpo cambie. Con el vínculo que no se rompe, aunque el tiempo avance.
En mi corazón, siempre sigues siendo hogar.
Felicidades y Feliz dia de la madre.

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